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55 municipios carecen por completo en sus censos de niños con una edad de cero a cuatro años.

8 de Julio de 2011

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Estamos desapareciendo. Poco a poco. Sin marcha atrás. Olvidados por las instituciones. Sin niños. Es el desesperado grito que se escucha en Malpartida, en Alconada, en La Sierpe, en Puerto Seguro, en Forfoleda… y en otro media centenar de municipios y pedanías de Salamanca.

En hasta 55 núcleos urbanos de la provincia desconocen los gritos diarios de alborozo de los niños de cero a cuatro años. Lo desconocen, porque no los hay. Su presencia solo se produce con las visitas de algún familiar. En sus hogares, cada vez menos, únicamente queda la presencia de personas adultas, muy adultas como para que sus pueblos puedan ni tan siquiera soñar con tener garantizado el relevo generacional.

El Instituto Nacional de Estadística exponía ayer que en el año 2010 se registraron en Salamanca un total de 2.639 nacimientos. Ninguno fue en Bermellar, en Golpejas, en Sando, en Monsagro o en Zamarra. Los niños en estas localidades se han convertido en una especie en peligro de extinción acosada por el peor de los cazadores posible en la provincia: la despoblación.

En prácticamente uno de cada seis municipios salmantinos no residen niños de cero a cuatro años. Lo saben en Aldeanueva de la Sierra, en Sardón de los Frailes, en Villarubias, en Tenebrón o en Herguijuela de Ciudad Rodrigo.

Una dramática situación demográfica que no se detiene en estas localidades huérfanas de infantes. Más allá de la capital, el alfoz, las cabeceras de comarca y los municipios históricos, se expande un creciente desierto que está devorando año tras año a la mayoría de la provincia. En apenas 79 localidades, casi una quinta parte, viven, al menos, una decena de pequeños que no soplado todavía cinco velas en último cumpleaños.

Pero el abismo demográfico se asoma en municipios como Alaraz, Almenara de Tormes, Arapiles, Bañobárez, El Bodón, El Cabaco, Cabrillas, Calvarrasa de Arriba, Calzada de Valdunciel, Castellanos de Villiquera, El Cerro, Encinas de Abajo, Encinas de Arriba, Fuenteguinaldo, Galinduste, Gomecello, Hinojosa de Duero, Huerta, Lagunilla, Machacón, Matilla de los Caños del Río, Miranda del Castañar, Mogarraz, Navales, Parada de Arriba, Robleda, Santibáñez de Béjar, Los Santos, Sotoserrano, Topas, Valdecarros, Valdelosa, Vecinos, Villarino de los Aires, Villavieja de Yeltes y Yecla de Yeltes.

Una larga lista de la que depende el futuro de la provincia. Si estos municipios siguen envejeciéndose Salamanca quedará prácticamente, despoblada salvo en la capital y sus alrededores y los grandes municipios tradicionales. Y el tiempo no perdona. Cada año que pasa sin niños en sus casas, la recuperación será más difícil. Que se lo pregunten a los vecinos de Casafranca, Gejuelo del Barro, El Manzano, Molinillo o Villasdardo. Sin niños, casi sin vida, con menos de un centenar de habitantes que tienen claro una cosa: que no hay futuro.

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